Para tomar mejores decisiones financieras, es necesario saber si tus inversiones te están ayudando a alcanzar tus objetivos o dificultando ese proceso. Por este motivo, comprender el desempeño de las inversiones es fundamental, independientemente de tu nivel de experiencia como inversionista.
Comprender el retorno de la inversión, o ROI, es esencial tanto si inviertes en acciones como si administras una empresa o simplemente intentas tomar decisiones financieras mejor fundamentadas. En este artículo, explicaremos qué significa ROI, cómo calcularlo y cómo comprender este indicador puede ayudarte a invertir en los mercados financieros.
Retorno de la inversión (ROI): aspectos clave
- El ROI, sigla de retorno de la inversión, es un indicador fundamental para evaluar la eficacia y eficiencia de una inversión, expresado en forma de porcentaje.
- Comprender el ROI puede ayudarte a determinar el desempeño actual o futuro de tus inversiones.
- Al comparar posibles inversiones, un porcentaje de ROI más alto suele resultar más atractivo para los inversionistas.
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Significado del ROI: ¿qué es el ROI?
El ROI es un indicador financiero expresado como porcentaje que compara las ganancias o pérdidas netas con el costo original de una inversión para determinar su rentabilidad. El retorno de la inversión es una medida universal de rentabilidad que permite evaluar la eficacia de distintos activos y tomar decisiones fundamentadas en datos, en lugar de basarse únicamente en suposiciones.
Como uno de los ratios financieros más utilizados y conocidos, el ROI puede emplearse para evaluar una amplia variedad de activos, desde valores financieros como acciones o bonos hasta propiedades inmobiliarias e inversiones empresariales.
Existen distintos métodos para evaluar oportunidades de inversión mediante el ROI. Este indicador puede ayudar a elegir qué acciones comprar, determinar si conviene realizar determinadas inversiones inmobiliarias y evaluar si un proyecto empresarial específico vale la pena. Comprender adecuadamente el retorno de la inversión permite decidir de manera más acertada dónde colocar el dinero. Los inversionistas incluso pueden determinar la distribución más adecuada para su portafolio al calcular el ROI potencial.
El retorno de la inversión suele medirse de dos maneras, dependiendo del momento en el que se calcule: ROI esperado y ROI real.
ROI esperado
Antes de realizar una inversión o iniciar un proyecto, las empresas y los inversionistas calculan el ROI esperado o previsto según diferentes escenarios. Esto permite determinar el rango de posibles resultados y evaluar si tiene sentido seguir adelante. El ROI esperado calcula las ganancias que podría generar un proyecto basándose en costos, ingresos y otros factores estimados.
ROI real
El ROI real es el retorno de la inversión que efectivamente genera un proyecto o activo. Esta cifra, que normalmente se determina después de finalizar la inversión o el proyecto, compara las ganancias obtenidas con las previstas y considera los gastos e ingresos definitivos. El resultado puede ser positivo, negativo o neutro si el proyecto alcanza el punto de equilibrio, es decir, si los ingresos totales igualan los costos.
Además de utilizarse como indicador independiente, el ROI es una herramienta esencial para comparar distintas posibilidades de inversión. Al comparar el retorno de acciones, bonos, bienes raíces o proyectos empresariales, los inversionistas pueden determinar qué vehículos se ajustan mejor a su tolerancia al riesgo y sus objetivos financieros. Este análisis comparativo permite distribuir el capital con mayor cuidado y puede mejorar los resultados generales.
La tasa de retorno (ROR) es otro ratio utilizado para evaluar la rentabilidad y es comparable con el ROI. Sin embargo, en lugar de referirse a toda la duración de una inversión, la tasa de retorno suele describir el rendimiento obtenido durante intervalos predeterminados, normalmente un año. Aun así, ambos términos se utilizan con frecuencia indistintamente.
Tipos de rendimientos de las inversiones en los mercados financieros
La apreciación del capital, los dividendos y los pagos de intereses son tres posibles fuentes de ingresos procedentes de inversiones en valores financieros. Aunque todas representan un retorno de la inversión, sus características e implicaciones fiscales suelen ser diferentes.
Ganancias de capital
El aumento del valor de tus valores financieros a lo largo del tiempo se conoce como ganancia o apreciación del capital. Cuando vendes tus acciones por un precio superior al que pagaste inicialmente, obtienes ganancias que pueden verse afectadas por las condiciones del mercado y por la oferta y la demanda. Dependiendo del tiempo durante el que mantengas los activos antes de venderlos, las ganancias de capital pueden considerarse a corto o largo plazo.
Dividendos
Algunas empresas utilizan sus ganancias para pagar dividendos a los accionistas. Estos pagos suelen reflejar el desempeño y la rentabilidad de una compañía y pueden distribuirse periódicamente, por ejemplo, cada trimestre o una vez al año. Como no están garantizados, la empresa puede aumentarlos, reducirlos o dejar de pagarlos en cualquier momento. Los dividendos pueden abonarse en efectivo o mediante acciones adicionales.
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Los intereses son los ingresos obtenidos al depositar dinero en cuentas que pagan intereses o comprar títulos de deuda. En esencia, representan la cantidad cobrada por utilizar el dinero de otra persona. Es posible obtener intereses mediante cuentas de ahorro de alto rendimiento, certificados de depósito o bonos. Se consideran una fuente de ingresos más confiable que los dividendos o la apreciación del capital. Sin embargo, generalmente ofrecen rendimientos menores y resultan más adecuados para quienes valoran la estabilidad y la seguridad.
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Cómo calcular el ROI: fórmula del ROI
El cálculo del ROI es bastante sencillo. Primero, se resta el costo de la inversión a su valor final. Después, el rendimiento neto se divide entre el costo de la inversión y el resultado se multiplica por 100 para obtener un porcentaje.
Fórmula del ROI
ROI = ((Valor final de la inversión - Costo inicial de la inversión) / Costo de la inversión) x 100
Por lo tanto, calcular el retorno de la inversión (ROI) implica comparar su costo con las ganancias obtenidas. Veamos un ejemplo para comprenderlo mejor.
Ejemplo de cálculo del ROI
Por ejemplo, si invertiste USD 10.000 en algunas acciones que actualmente tienen un valor de USD 15.000, tu retorno de la inversión (ROI) sería:
ROI = (USD 15.000 - USD 10.000) / USD 10.000 x 100 = 50%
Esto significa que tu inversión de USD 10.000 generó un rendimiento del 50%. Cuanto mejor sea el desempeño de la inversión, mayor será el porcentaje de ROI.
Como el valor final de la inversión menos el costo inicial representa esencialmente la ganancia neta, otra versión de la fórmula del retorno de la inversión es:
ROI = Ganancia neta / Costo de la inversión
Por ejemplo, si una inversión de USD 1.000 produjo ingresos netos de USD 200, el retorno de la inversión sería del 20%. Esto significa que cada dólar invertido produjo un rendimiento de USD 0,20.
El principio básico del ROI siempre es el mismo, independientemente de la fórmula utilizada: calcula el rendimiento de una inversión en relación con su costo.
Sin embargo, las cifras no siempre muestran la situación completa. Es importante recordar que la fórmula habitual del ROI no considera el tiempo durante el que se mantuvo la inversión. Por lo tanto, debes considerar el periodo al determinar si el rendimiento indicado es satisfactorio, especialmente en un entorno de inflación elevada.
¿Qué se considera un buen retorno de la inversión (ROI)?
Determinar qué caracteriza un “buen” retorno de la inversión es esencial para los inversionistas que buscan optimizar sus resultados al mismo tiempo que controlan el riesgo. El concepto de “bueno” es subjetivo y, en la mayoría de los casos, no existe un único estándar universal. Distintos factores pueden influir en lo que cada persona considera satisfactorio.
Expectativas personales
Cuando se habla de un “buen ROI”, lo más importante es que el rendimiento ayude a alcanzar tus objetivos inmediatos o a largo plazo. Los inversionistas deben adaptar sus expectativas a sus metas personales y su situación financiera, independientemente de que busquen preservar el capital, generar ingresos o acumular patrimonio.
Tolerancia al riesgo
Invertir siempre implica equilibrar los posibles riesgos y beneficios. Las personas con aversión al riesgo pueden estar dispuestas a aceptar un menor retorno a cambio de inversiones más cómodas y predecibles. En cambio, los inversionistas con una mayor tolerancia pueden aceptar más volatilidad e incertidumbre para buscar rendimientos superiores.
Promedio de la industria
Determinar una buena tasa de retorno también dependerá del tipo de inversiones que poseas y de la distribución de tus activos. Las expectativas de ROI varían según la industria, las condiciones del mercado, el entorno competitivo y el marco regulatorio. Por ejemplo, debido a la complejidad y los riesgos de sus proyectos, un ROI del 2% en una empresa fabricante de aeronaves podría considerarse demasiado bajo, mientras que un retorno del 2% en bonos gubernamentales podría resultar aceptable.
Horizonte de inversión
El dicho “el tiempo es dinero” resulta especialmente relevante para las inversiones. Aunque los activos a corto plazo suelen ser más flexibles y líquidos, normalmente ofrecen un ROI promedio inferior. Las inversiones a largo plazo suelen generar rendimientos más elevados, pero también atraviesan fluctuaciones. En general, cuanto más tiempo permanezca comprometido el dinero, mayor debería ser el ROI. Sin embargo, esto no está garantizado, especialmente durante mercados bajistas prolongados o periodos de recesión.
También debes prestar especial atención a la tasa de inflación para obtener una imagen realista de lo que generan tus inversiones. Si consigues un rendimiento del 5% durante un periodo con una inflación superior al 5%, el retorno real después de la inflación será de cero o incluso negativo. Para las estimaciones de ROI a largo plazo, las empresas y los inversionistas deben utilizar la tasa de retorno real para evitar sobreestimar el crecimiento y la rentabilidad de sus inversiones.
En resumen, no existen estándares universalmente aceptados para definir un “buen ROI”. En algunos proyectos o inversiones, un retorno del 7% puede considerarse aceptable, mientras que en otros resultaría insuficiente.
¿Es el ROI una buena herramienta para valorar inversiones?
El ROI es un método sencillo para comparar y evaluar diferentes inversiones según su potencial para generar ingresos. También es uno de los principales criterios utilizados por inversionistas particulares y empresas al decidir en qué invertir dinero, ya que vivimos en una sociedad en la que generar ingresos resulta fundamental.
Aunque el ROI es una herramienta rápida y sencilla, los inversionistas deben comprender sus limitaciones y saber cómo utilizarlo al evaluar el posible retorno de una inversión.
Ventajas de utilizar el ROI
Debido a sus numerosas ventajas, el ROI se ha convertido en una métrica estándar dentro del ámbito de las inversiones.
- Flexibilidad: El ROI puede utilizarse para evaluar y comparar muchos tipos de inversiones. Desde la compra de acciones hasta los bienes raíces y el comercio electrónico, es posible calcularlo para cualquier alternativa que implique un costo y pueda producir ahorros o ingresos adicionales. Esta métrica permite comparar una amplia variedad de opciones.
- Facilidad de interpretación: La mayoría de las personas considera que el ROI es sencillo de interpretar. Un ROI negativo indica una pérdida, mientras que uno positivo señala una ganancia. Cuanto mayor sea el ROI, más atractiva parecerá la inversión. Aunque el mundo de las inversiones es más complejo, este indicador resulta bastante directo.
- Comparación sencilla: El ROI permite comparar rápidamente el rendimiento de una inversión con el de otras alternativas, como bienes raíces, acciones, bonos u otros activos.
- Facilita la toma de decisiones: Muchos inversionistas y empresas establecen un ROI mínimo para sus nuevas inversiones, conocido en ocasiones como “tasa de rentabilidad mínima”. Algunas organizaciones fijan tasas distintas para inversiones con diferentes perfiles de riesgo. De esta forma, el ROI se convierte en un método sencillo para filtrar posibles oportunidades.
Limitaciones del ROI
A pesar de sus ventajas, las limitaciones del ROI pueden dificultar una evaluación completa del desempeño de una inversión, especialmente al compararla con otras alternativas. Los inversionistas deben conocer estas limitaciones para tomar decisiones prudentes y evitar errores costosos.
- No considera el horizonte temporal: La fórmula estándar del ROI no tiene en cuenta el tiempo, lo que puede ser un problema al comparar distintas alternativas. Muchos inversionistas utilizan rendimientos anualizados para convertir los valores de ROI correspondientes a diferentes periodos de tenencia en cifras más apropiadas para la comparación. Para ello, pueden aplicar un ROI anualizado —dividiendo el ROI entre el número de años— o la tasa interna de retorno (TIR).
- No considera los riesgos asociados: Aunque dos inversiones tengan el mismo retorno, una puede ser mucho más arriesgada que la otra. En determinados escenarios, el riesgo adicional podría no estar justificado por un ROI más elevado.
- Ignora factores externos: La rentabilidad de una inversión puede verse afectada por variables externas como los cambios en el sentimiento del mercado, las tasas de interés o una inflación elevada. Al evaluar inversiones a lo largo del tiempo, el ROI debe utilizarse con cuidado o complementarse con otras herramientas, como la tasa de retorno real o la tasa interna de retorno.
- Simplificación excesiva: Al reducir decisiones de inversión complejas a un único porcentaje, el ROI puede ignorar elementos cualitativos con efectos a largo plazo, como el posicionamiento en el mercado, la reputación de la marca u otros factores intangibles que pueden influir en el desempeño y la rentabilidad de una empresa.
El retorno de la inversión (ROI) es una métrica utilizada habitualmente para evaluar el desempeño y la rentabilidad de una inversión. Al examinar las ganancias o pérdidas obtenidas en relación con el gasto realizado, ayuda a determinar la eficacia de los activos. Sin embargo, al igual que sucede con cualquier otra métrica financiera, los inversionistas deben conocer sus ventajas y desventajas antes de tomar una decisión.
Alternativas al cálculo del ROI
El ratio general de retorno de la inversión ofrece distintas formas de evaluar los activos. Aunque cada métrica refleja la rentabilidad, sus métodos y los factores considerados son diferentes.
- Tasa interna de retorno (TIR) - La tasa interna de retorno suele considerarse una medida más detallada porque tiene en cuenta diferentes variables, incluidos los flujos de efectivo, las implicaciones del riesgo y el valor temporal del dinero, aspectos que el ROI no contempla. Reconoce que un dólar recibido hoy es más valioso que uno obtenido en el futuro debido a la inflación y al costo de oportunidad. Además, la TIR considera determinados riesgos y ofrece una evaluación más completa de la rentabilidad.
- ROE y ROA - Otras alternativas al ROI incluyen el retorno sobre el patrimonio (ROE) y el retorno sobre los activos (ROA). Estos dos ratios no consideran el momento en el que se producen los flujos de efectivo y solo proporcionan una tasa de retorno anual. Sin embargo, son más específicos que el ROI general porque el denominador está definido con mayor precisión. El patrimonio y los activos tienen significados concretos, mientras que “inversión” puede referirse a distintos elementos.
- Tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) - Como el periodo durante el que se mantiene una inversión no se incluye al calcular el ROI, los inversionistas interesados en un rendimiento anualizado —la tasa anual necesaria para que una inversión alcance su valor final con el tiempo— pueden utilizar la tasa de crecimiento anual compuesta, o CAGR.
Tabla comparativa del ROI y otras medidas de rendimiento relevantes para los inversionistas en acciones
Métrica
Descripción Enfoque en la rentabilidad Enfoque en la valoración Definición del denominador Tipo de rendimiento ROI Retorno general de la inversión; mide la rentabilidad total Alto Bajo “Inversión” en términos generales Rendimiento total, no anualizado Tasa interna de retorno (TIR) Calcula el rendimiento considerando el momento de los flujos de efectivo, el riesgo y la inflación Alto Medio Flujos de efectivo a lo largo del tiempo Tasa anualizada Retorno sobre el patrimonio (ROE) Mide la rentabilidad en relación con el patrimonio de los accionistas Alto Bajo Valor del patrimonio claramente definido Tasa anual Retorno sobre los activos (ROA) Mide la rentabilidad en relación con los activos totales Alto Bajo Valor de los activos claramente definido Tasa anual Tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) Tasa de crecimiento anualizada durante el periodo de inversión Medio Bajo Valor inicial de la inversión Tasa anualizada
La tabla anterior resume las principales métricas de rendimiento que utilizan habitualmente los inversionistas en acciones y destaca sus diferentes enfoques en la rentabilidad y la valoración. Indicadores como ROI, ROE, ROA y TIR hacen énfasis en medir la rentabilidad desde distintas perspectivas y durante diferentes periodos. Por otro lado, la CAGR ofrece una visión equilibrada al reflejar el crecimiento anualizado a lo largo del tiempo. Comprender estas diferencias ayuda a elegir la métrica más adecuada según se dé prioridad a la eficiencia de las ganancias o al atractivo de una inversión.
Principales inversiones que podrían aumentar tu ROI
Invertir el dinero de forma inteligente o seleccionar activos que puedan producir rendimientos elevados es uno de los principales objetivos de cualquier inversionista. Sin embargo, decirlo es mucho más sencillo que conseguirlo. Entre las alternativas más habituales se encuentran las acciones, los bienes raíces y las criptomonedas, aunque existen muchas otras. Como siempre, el desempeño pasado no garantiza resultados futuros y deben considerarse todos los riesgos.
Acciones de crecimiento
El mercado bursátil es una de las principales alternativas para quienes buscan rendimientos sólidos a largo plazo. Las empresas que podrían crecer más rápido que el mercado, conocidas como acciones de crecimiento, pueden aumentar su participación y generar ganancias de capital considerables, especialmente en industrias como la biotecnología o la tecnología. Nvidia, Tesla y Meta son algunos ejemplos conocidos.
REIT
Los inversionistas pueden acceder al sector inmobiliario mediante REIT sin tener que poseer y administrar directamente las propiedades. Debido a la apreciación del capital a largo plazo y al pago constante de dividendos, los REIT han producido históricamente rendimientos totales competitivos. También pueden contribuir a diversificar el portafolio, reducir su riesgo general y aumentar las posibles ganancias.
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Los bonos suelen ser la primera opción de quienes buscan una inversión relativamente segura. Sin embargo, los bonos con grado de inversión ofrecen rendimientos moderados, de aproximadamente entre el 3% y el 5% durante los últimos diez años. Aunque los bonos de alto rendimiento, también conocidos como bonos basura, no proporcionan el mismo nivel de seguridad, lo compensan con un retorno potencial superior. Cuanto más baja sea la calificación de la empresa, mayor será la tasa de interés que pagará por los bonos emitidos.
Criptomonedas
Entre 2019 y 2021, Bitcoin aumentó desde aproximadamente USD 3.000 hasta superar los USD 60.000, lo que situó a las criptomonedas en el centro de la atención del mercado. Desde entonces, continúan siendo una inversión habitual entre quienes buscan rendimientos elevados. Por ejemplo, el rendimiento anualizado promedio del índice de Bitcoin durante los últimos diez años ronda el 68%. Sin embargo, las inversiones en criptomonedas implican un nivel de riesgo elevado.
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También pueden buscarse rendimientos más elevados mediante fondos indexados y fondos cotizados (ETF) que siguen mercados o industrias de rápido crecimiento. Los fondos específicos de un sector o mercado pueden ofrecer un potencial superior, especialmente en condiciones favorables. Además, estos vehículos pueden resultar adecuados para quienes buscan diversificación o una gestión de inversiones más pasiva.
Oro
Cuando los mercados bursátiles registran pérdidas o la situación geopolítica preocupa a los inversionistas globales, el oro se convierte en una alternativa destacada. Según statista.com, entre enero de 1971 y marzo de 2024, su rendimiento anual promedio fue del 7,98%, ligeramente por debajo del retorno medio anual del 8% de las materias primas. El rendimiento promedio del oro en 2023 fue del 13,1%.
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Conclusión
El retorno de la inversión (ROI) puede ayudar a los inversionistas y las empresas a determinar dónde colocar su dinero y si conviene vender o conservar sus activos. Al evaluar el riesgo general y el horizonte temporal, es fundamental comprender las limitaciones del ROI y utilizarlo junto con otras métricas financieras.
Aunque es una medida popular y fácil de entender, el ratio de retorno de la inversión presenta ciertas desventajas. Por ejemplo, no está ajustado al riesgo ni considera durante cuánto tiempo se mantiene una inversión.
Por último, los inversionistas deben actuar con cautela ante las inversiones que prometen un ROI excepcionalmente alto y realizar una investigación adicional para determinar si dichas afirmaciones son realistas.
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Fuentes:
